{"id":11410,"date":"2022-05-22T00:22:51","date_gmt":"2022-05-22T04:22:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.notaoficial.com\/s\/?p=11410"},"modified":"2022-05-22T00:22:51","modified_gmt":"2022-05-22T04:22:51","slug":"alexis-fernandez-sobre-la-novela-puerto-nuevo-luis-felipe-baca-arbulu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.notaoficial.com\/s\/2022\/05\/22\/alexis-fernandez-sobre-la-novela-puerto-nuevo-luis-felipe-baca-arbulu\/","title":{"rendered":"Alexis Fernandez, sobre la novela Puerto Nuevo"},"content":{"rendered":"<p>Por Luis Felipe Baca Arbulu<\/p>\n<p>Trece cap\u00edtulos integran la novela Puerto Nuevo de <a href=\"https:\/\/www.google.com\/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=2ahUKEwjhnJuRofL3AhVAmIQIHSKTAy4QFnoECAQQAQ&amp;url=https%3A%2F%2Fwww.instagram.com%2Fernestojnavarro%2F%3Fhl%3Den&amp;usg=AOvVaw2vsp3dx42GgHIqqKUY83gm\">Ernesto J. Navarro<\/a>. Un introito evidencia las cinco claves l\u00fadicas para su comprensi\u00f3n: cinco nacimientos le han acontecido a Germ\u00e1n, su protagonista: su nacimiento en 1926 cuando \u00absale\u00bb de Isaura en la Casa grande de El Ralo; la segunda, cuando sus tres hermanos desaparecen en las aguas de Aguada Grande, cuando \u00e9l, apenas alcanza los diez meses; la tercera, un reto al destino en un golpe de dados, les arrebata sus posesiones; la cuarta, en un libro de educaci\u00f3n primaria y la quinta y \u00faltima, que nos llevan al nombre que ostenta la presente novela y pretenden hilvanar el primer y \u00faltimo cap\u00edtulo de esta sorprendente como desgarrada escritura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En su ep\u00edlogo, un lacerante poema dedicado a Lagunillas, tierra humedecida que desaparecer\u00e1 en el Infierno fangoso del petr\u00f3leo.\u00a0 En su contratapa, una enjundiosa como intensa, declaraci\u00f3n de amor, de Indira Carpio Olivo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los trece cap\u00edtulos desde el primero (Las clinejas de la ni\u00f1a) hasta el \u00faltimo (De vuelta a Aguada Grande), describen un c\u00edrculo cuyo principio y fin, es el infinito encuentro que s\u00f3lo es posible albergar, en la llama encendida del amor, al amparo clandestino de la memoria que se hace recurrente en esta escritura del desparpajo y la desolaci\u00f3n y cuyo soporte estructural sigue siendo el amor umbilical, gregario, familiar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una larga saga de novelas, ensayos, obras de arte, han abordado el eje nuclear de nuestra econom\u00eda: el petr\u00f3leo, la producci\u00f3n petrolera, las injerencias de las garras imperiales en el manejo y manipulaci\u00f3n de esa producci\u00f3n, el condicionamiento ideol\u00f3gico para justificar el brutal ecocidio, la extrema expoliaci\u00f3n, la primera huelga petrolera, la creaci\u00f3n de sindicatos en afrenta a esa explotaci\u00f3n, la complacencia de gobiernos lacayos ante la extorsi\u00f3n brit\u00e1nica y gringa, las nacionalizaciones concebidas como \u00abchucutas\u00bb por movimientos progresistas etc.<\/p>\n<p>Por Luis Felipe Baca Arbulu<\/p>\n<p>En esa ya larga lista en el \u00e1rea de la novela y otras expresiones art\u00edsticas, se nombran:<\/p>\n<p>Lilia de Ram\u00f3n Ayala, 1909.<\/p>\n<p>Elvia de Daniel Rojas, 1912.<\/p>\n<p>Tierra del sol amada de Jos\u00e9 Rafael Pocaterra, 1918.<\/p>\n<p>La bella y la fiera de Rufino Blanco Fombona, 1931.<\/p>\n<p>Cubagua de Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez,<\/p>\n<p>Odisea de tierra firme de Mariano Pic\u00f3n Salas, 1931.<\/p>\n<p>El se\u00f1or Rasvel de Miguel Toro Ram\u00edrez, 1934.<\/p>\n<p>Mancha de aceite de C\u00e9sar Uribe Piedrahita, 1935.<\/p>\n<p>Mene de Ram\u00f3n D\u00edaz S\u00e1nchez, 1936.<\/p>\n<p>Remolino de Ram\u00f3n Carrera Obando, 1940.<\/p>\n<p>Sobre la misma tierra de R\u00f3mulo Gallegos, 1943.<\/p>\n<p>Clamor campesino de Juli\u00e1n Padr\u00f3n, 1944.<\/p>\n<p>La casa de los Abila de Jos\u00e9 Rafael Pocaterra, 1946.<\/p>\n<p>Guachimanes de Gabriel Bracho Montiel, 1954. (Doce aguafuertes para ilustrar la novela venezolana del petr\u00f3leo)<\/p>\n<p>Casandra de Ram\u00f3n D\u00edaz S\u00e1nchez, 1957).<\/p>\n<p>Los Riberas de Mario Brice\u00f1o Iragorry, 1957).<\/p>\n<p>Campo Sur de Efrain Subero, 1960.<\/p>\n<p>Talud derrumbado de Arturo Croce, 1961.<\/p>\n<p>Oficina N\u00ba1 de Miguel Otero Silva, 1961<\/p>\n<p>Planteamiento ofrecido por Miguel \u00c1ngel Campos, en pr\u00f3logo a La novela del petr\u00f3leo de Gustavo Luis Carrera, 1972.<\/p>\n<p>En estas cuatro d\u00e9cadas la tem\u00e1tica del petr\u00f3leo ha continuado siendo recurrente, es necesario para un compendio pertinente, recurrir a la bibliograf\u00eda actualizada, como actual es esta novela que hoy nos ocupa: <b>Puerto Nuevo de Ernesto J. Navarro<\/b>, editada en primera edici\u00f3n en 2021, bajo el sello El Taller Blanco Ediciones, Bogot\u00e1.<\/p>\n<p>Por Luis Felipe Baca Arbulu<\/p>\n<p>&#8212;o0o&#8212;<\/p>\n<p>Un pa\u00eds soterrado bulle en la Venezuela de las primeras d\u00e9cadas de 1900. Los inicios del presente siglo se extienden hacia 1927, donde una familia instala sus escardillas y anhelos en las estribaciones de El Ralo, peque\u00f1a poblaci\u00f3n monta\u00f1osa del sur del estado Lara que comparte sus aspiraciones con otra peque\u00f1a aldea, El Reloj, \u00abdos caser\u00edos que se miraban de frente el uno al otro\u00bb, (P\u00e1g.11) ondulando en la Sierra de Baragua, desplaz\u00e1ndose a horcajadas en la actual l\u00ednea divisoria de los dos estados colindantes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a1Uno de esos clanes familiares lo conforman la pareja de Crisanto e Isaura, con sus seis hijos y otros tantos por nacer! Fundan La casa grande, edificaci\u00f3n construida con adobes de barro y techo de \u00abtorta\u00bb: una mezcla de palos de card\u00f3n y paja coneja, oficio aprendido por el padre Crisanto de sus abuelos quienes a su vez lo hab\u00edan aprendido de los ind\u00edgenas. Rodeada por corrales de ganado vacuno y caprino y los potreros de caballos, mulas y burros. Un poco m\u00e1s all\u00e1, el conuco como despensa para consumo de la casa y venta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con una aguda econom\u00eda verbal, Ernesto J. Navarro, en esta <i>\u00f3pera prima<\/i>, logra poetizar aquel espacio a fuerza de conjuros y encantos:<\/p>\n<p>\u00abLa casa fue levantada en medio de dos cerros que la ocultaban del sol hasta que avanzaba la ma\u00f1ana, y que tra\u00edan la noche a las cuatro de la tarde, cuando la sombra de los mont\u00edculos cubr\u00eda el peque\u00f1o valle\u00bb (p\u00e1g.12).<\/p>\n<p>Por Luis Felipe Baca Arbulu<\/p>\n<p>As\u00ed c\u00f3mo se poetiza el espacio, se mitifica y hace presencia el misterio, en la oralidad del abuelo que va ocupando una presencia ancestral mediante sus cuentos:<\/p>\n<p>\u00abEstos cerros eran m\u00e1s que una atalaya natural. El del este tra\u00eda el sol, la luz, la vida&#8230; El del oeste representaba la tiniebla, era llamado El cerro de la muerte. Y es all\u00ed donde Pap\u00e1 Lionzo, \u00abdescubri\u00f3, casi al costo de su vida, que hab\u00eda un enorme c\u00edrculo de piedras donde se reproduc\u00edan serpientes venenosas de distintas especies. Al gran c\u00edrculo rocoso iban a parir mapanares, cascabeles, corales y tragavenados. Vaca, caballo o chivo que se escapara del corral y subiera a ese cerro, no regresaba\u00bb. (Pag.12).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8212;o0o&#8212;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pap\u00e1 Lionzo por Mar\u00eda Lionza, la Diosa de las monta\u00f1as de Sorte, bautizada por los conquistadores europeos como Virgen de la Victoria del Prado de Talavera, pero la \u00abpersistencia de la fe sin intermediarios la convirti\u00f3 en Mar\u00eda de la Onza, popularmente Mar\u00eda Lionza. (P\u00e1g.22).<\/p>\n<p>\u00a1Brujo! \u00a1Hipnotizador! \u00a1Mago! Cont\u00f3 c\u00f3mo hab\u00eda logrado escapar de las acechanzas de una de esas venenosas v\u00edboras. \u00abDesde ese d\u00eda, ni \u00e9l ni ning\u00fan otro descendiente de su familia volvi\u00f3 a subir al cerro de la muerte\u00bb. (P\u00e1g. 14).<\/p>\n<p>Por Luis Felipe Baca Arbulu<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Luis Felipe Baca Arbulu Trece cap\u00edtulos integran la novela Puerto Nuevo de Ernesto J. Navarro. 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