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Diálogo por la salud mental

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Flavio Borquez Tarff

Por Flavio Borquez Tarff

Esta semana se ha celebrado el curso ‘Ciencias y humanidades en salud mental. Diálogos posibles entre las dos culturas’ con el que, un año más, Fundación Manantial participa en la programación de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). Este curso nació a raíz de la lectura del libro ‘Un verdor terrible’, de Benjamín Labatut, por parte de la escritora Laura Ferrero y el psicólogo y director de Recursos de Atención Social en la Fundación Manantial, Raúl Gómez. Un ensayo con el que asomarse a la ciencia, a sus búsquedas y azares, con el que les surgió la motivación de reivindicar que “ciencias y humanidades no tienen que estar en esta permanente controversia, sino que tienen que estar en diálogo”.

 

“La literatura y el cine, sobre todo este, han tratado la locura estigmatizándola. El tema de la salud mental siempre ha sido un tabú, y determinadas patologías están estigmatizadas. Decimos que los locos son así, pero ¿qué es ser loco y ser normal? En este curso vemos cómo podemos lograr que desde diferentes ámbitos se deje de estigmatizar. Queremos lanzar un discurso que integre, no que distancie» ha manifestado Ferrero.

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Durante tres días se ha abordado la necesidad de «un encuentro entre la razón y la emoción, y que las humanidades y las ciencias, que siempre habían ido juntas, pero se han ido alejando, vuelvan a unirse para abordar los problemas de salud mental” como ha expresado Juan José Millás, escritor de ‘La muerte contada por un sapiens a un neandertal’.

 

En este sentido, Millás ha reconocido que “vivimos en una sociedad con valores culturales muy polarizados y son necesarias dos disciplinas, una que actúe en lo biológico y otra en lo emocional».

 

Asimismo, “es indispensable facilitar el cruce entre las humanidades y el ámbito científico en los temas de salud mental. Dos dimensiones entre las que a menudo se levanta un muro que no ayuda en la mejora de la comprensión de los problemas que tenemos. Esa divergencia puede afectar a una decisión clave cuando queremos abordar un problema de salud mental, como qué tipo de tratamiento seguir. La elección va a marcar las posibilidades de recuperación. Sin embargo, con frecuencia se toma sin tener en cuenta criterios para decidir si acudir a un psiquiatra con modelo biologicista, donde la medicación va a ser el pilar, o a un modelo más analista, donde la palabra va a ser el principal motor de cambio. El tratamiento más eficaz es la combinación de ambos”, ha afirmado Gómez.

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Por otro lado, el director de Recursos de Atención Social de Fundación Manantial ha contemplado que “la pandemia ha servido de trampolín para poner la salud mental en un lugar prioritario en la agenda política y de los medios de comunicación”. Sin embargo, hay que “tener especialmente cuidado en cómo se habla de ella para no estigmatizarla ni caer en la politización”, ha advertido Gómez.

 

“Estamos en un momento en el que están saliendo a la luz realidades que estaban ahí, pero estaban ocultas”, ha asegurado el escritor Jesús Carrasco. “El lenguaje tiene gran impacto en la salud mental, pues la forma de nombrar puede determinar un tratamiento o crear un estigma. Por ello, se debe prestar importancia a matizar más el lenguaje para acercarse a una realidad compleja de modo que todos nos podamos reconocer en ella, pues todos, en algún momento de la vida, tenemos problemas de salud mental”.

 

Del mismo modo, la psicóloga clínica, psicoanalista y escritora española, Lola López-Mondéjar ha afirmado que “elevar la cultura de la población eleva la salud mental, ya que le da instrumentos a la población general y a las personas que están en un momento de sufrimiento psíquico para poder analizar lo que les pasa y tomar consciencia y poder analizar la causa y no entrar en la propuesta de salir corriendo a hacer cosas”.

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Sobre Fundación Manantial

Fundación Manantial es una entidad sin ánimo de lucro formada en 1995 por asociaciones de familiares para mejorar la atención social de las personas con problemas de salud mental. Nuestro trabajo está orientado a la recuperación y pretende cubrir las necesidades de atención social, empleo, reinserción desde el ámbito penitenciario y apoyo a la capacidad jurídica. Impulsamos y ponemos en marcha iniciativas de prevención y atención temprana, sensibilización, asistenciales y psicoterapéuticas que facilitan su incorporación y participación real en la sociedad.

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