El verano es una estación marcada por el sol, el calor y las vacaciones. Sin embargo, también es una época en la que el consumo energético alcanza su punto máximo. A medida que las temperaturas suben, aumenta la necesidad de mantener nuestros hogares y lugares de trabajo frescos y cómodos. En este artículo, explicaremos algunas curiosidades y datos poco conocidos sobre el consumo energético en verano, así como consejos para reducir nuestro impacto ambiental y ahorrar en nuestras facturas de electricidad.
El fenómeno del «pico de demanda»
Una de las curiosidades más interesantes sobre el consumo energético en verano es el fenómeno conocido como el «pico de demanda». Este fenómeno ocurre generalmente en las tardes calurosas, cuando la mayoría de las personas están en sus hogares y utilizan sus aires acondicionados y otros dispositivos de enfriamiento al máximo.
El pico de demanda puede suponer un desafío para las compañías eléctricas, ya que deben asegurarse de que haya suficiente energía disponible para satisfacer la demanda máxima. Para ello, es común que se utilicen plantas de energía adicionales o se recurra a contratos con otras compañías para garantizar el suministro de electricidad durante estos momentos críticos.
El consumo fantasma
Algunos electrodomésticos siguen consumiendo energía incluso cuando están apagados. Este fenómeno se conoce como «consumo fantasma» o «standby» y puede representar hasta el 10% del consumo total de electricidad en un hogar.
Aparatos como televisores, ordenadores, cargadores y electrodomésticos con luces piloto continúan utilizando energía en modo de espera para estar listos para su uso inmediato. Para reducir este consumo, es recomendable desconectar los dispositivos de la corriente o utilizar regletas con interruptores para apagar varios aparatos a la vez.
El impacto ambiental del consumo energético
El consumo energético en verano no solo afecta a nuestras facturas, sino también al medio ambiente. Gran parte de la electricidad proviene de fuentes no renovables, como el carbón y el gas natural, lo que produce emisiones de gases de efecto invernadero y contribuye al cambio climático.
Una opción para reducir nuestro impacto ambiental es optar por fuentes de energía renovable, como la solar o la eólica. Cada vez más compañías eléctricas ofrecen tarifas con energía 100% renovable, lo que permite a los consumidores contribuir a la sostenibilidad del planeta.
Consejos para ahorrar energía en verano
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