El más reciente informe del Mastercard Economics Institute (MEI) proyecta un 2026 marcado por la transición. Tras un periodo de volatilidad, la región se encamina hacia una expansión moderada pero constante, respaldada principalmente por un alivio significativo en las presiones inflacionarias y una notable resiliencia en el consumo privado.
Principales motores económicos para 2026 El análisis identifica tres pilares que definirán la dinámica financiera del próximo año:
- Adopción tecnológica e Inteligencia Artificial: La IA dejará de ser una promesa para convertirse en una herramienta de eficiencia operativa. Las empresas que logren integrar estas tecnologías verán mejoras en su productividad, ayudando a compensar los mayores costes operativos.
- Realineamiento del comercio global: Las nuevas políticas comerciales y la reconfiguración de las cadenas de suministro están abriendo oportunidades estratégicas para América Latina, especialmente en sectores vinculados a la exportación.
- Flexibilización monetaria: Con la inflación cediendo en la mayoría de los mercados, se espera que los bancos centrales continúen con el ciclo de recorte de tasas, lo que facilitará el acceso al crédito y dinamizará la inversión.
Análisis por mercados clave
- México: Tras un 2025 de bajo crecimiento, se prevé un repunte del PIB hasta el 1,3%. El país se beneficiará de su estrecha relación comercial con EE. UU. y de un impulso temporal en el consumo gracias a la preparación para la Copa Mundial de la FIFA 2026.
- Brasil: Se espera una desaceleración saludable hacia el 1,5%. Pese a este ritmo más lento, el consumo privado seguirá fuerte (2,2%), apoyado por un mercado laboral sólido y la baja de las tasas de interés, que podrían cerrar el año en torno al 12%.
- Argentina: El informe proyecta una recuperación más vigorosa con un crecimiento del 3,5%. El éxito de este pronóstico dependerá de la continuidad en las reformas estructurales y la consolidación de la tendencia a la baja de la inflación, que se estima en un 20% anual.
- Chile y Perú: Ambos países muestran signos de estabilidad con proyecciones de crecimiento del 2,0% y 2,8% respectivamente, apoyados en la recuperación de los precios de los metales y una gestión fiscal disciplinada.
El rol de las PYMES El MEI subraya que las pequeñas y medianas empresas seguirán siendo el motor del empleo en la región. Aquellas que adopten soluciones de pago digitales y herramientas tecnológicas estarán mejor posicionadas para capturar el crecimiento en servicios de alto valor y competir en un mercado cada vez más globalizado.
En conclusión, aunque el crecimiento real del PIB global experimentará una ligera moderación (3,1%), América Latina tiene ante sí un año de «oxígeno financiero» que le permitirá ajustar sus motores para un ciclo de expansión más sostenible a largo plazo.






