Por Eduardo Travieso Itriago
Movistar ha consolidado una visión donde el entretenimiento digital es un pilar para el aprendizaje moderno. En el marco del Día del Niño 2026, la compañía promueve que los videojuegos, bajo una supervisión adecuada y un enfoque pedagógico, facilitan el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la alfabetización digital. La estrategia de la marca se centra en la «Digitalización con Sentido», posicionando a Movistar no solo como un proveedor de conectividad, sino como un aliado en la formación de ciudadanos digitales responsables y creativos.
Ejes de la Iniciativa de Movistar por el Día del Niño
La propuesta para 2026 se fundamenta en tres áreas de impacto:
- Fomento de Habilidades Blandas: Los videojuegos seleccionados impulsan la colaboración en equipo, la perseverancia y la toma de decisiones rápidas, competencias esenciales para el futuro personal y profesional de los niños.
- Seguridad y Bienestar Digital: Movistar acompaña la celebración con guías para padres sobre control parental y gestión del tiempo en pantalla, asegurando que el juego sea una actividad enriquecedora y segura.
- Innovación en el Aprendizaje: Uso de plataformas interactivas que transforman la educación tradicional en experiencias dinámicas, aprovechando la alta velocidad y estabilidad de la red Movistar.
Impacto en la Percepción de Marca y la Sociedad
Este enfoque genera ventajas competitivas y sociales para la operadora:
- Liderazgo en Responsabilidad Social Digital: Movistar se diferencia al abordar el consumo de videojuegos desde una perspectiva positiva y educativa, rompiendo estigmas tradicionales sobre el juego digital.
- Vinculación Familiar: Al ofrecer recursos para que padres e hijos compartan el entorno digital, la marca fortalece su conexión emocional con el núcleo familiar.
- Promoción del Talento Futuro: El incentivo temprano hacia las herramientas tecnológicas prepara a las nuevas generaciones para interactuar con éxito en una economía cada vez más dependiente de la tecnología y la innovación.
Por Eduardo Travieso Itriago






